Educación Inclusiva

FUHEM ha puesto de manifiesto en sus principios educativos y en sus valores declarados su compromiso con una educación que promueva la equiparación de oportunidades de sus estudiantes, el respeto a la diversidad de necesidades, capacidades o intereses de su alumnado, el desarrollo de una convivencia positiva en una cultura de paz, la responsabilidad y la formación para un desarrollo sostenible. En la actualidad muchos de esos principios se corresponden con los que se atribuyen a la “educación inclusiva” como marco de referencia para la reforma de la mayoría de los sistemas educativos vigentes. En nuestro caso particular, parece oportuno y necesario revisar lo que se entiende como educación inclusiva, bien sea para reafirmar señas de identidad básicas ya presentes en los centros educativos de FUHEM, bien sea para incorporar aquellos elementos no suficientemente considerados hasta la fecha. La reflexión que aquí proponemos pretende, cuando menos, poner en cuestión muchos de los postulados, estructuras y acciones concretas que se han puesto en marcha para atender de forma adecuada a la diversidad del alumnado presente en nuestros centros y hacerlo desde esta perspectiva global de “escuela para todos” o “escuela inclusiva” que obliga a repensar muchas de nuestras concepciones y prácticas educativas.

Para ayudar a centrar algunas de las reflexiones os ofrecemos, como texto principal, el documento Proyecto Educativo de FUHEM. Un proyecto inclusivo elaborado por Gerardo Echeita Sarrionandia, Doctor en Psicología y Profesor en las Facultades de Psicología y Formación de Profesorado de la Universidad Autónoma de Madrid por encargo de la Dirección de FUHEM.

Además, se aportan otros textos complementarios:

  1. Escudero, J. y Martínez, B. (2011): Educación inclusiva y cambio escolar En Revista Iberoamericana de Educación, 55, pp. 85-105.
  2. Documento de María José Alonso Parreño El derecho a una educación inclusiva en España, Editado por el CERMI en 2010.
  3. Documento de Víctor Manuel Rodríguez Muñoz De lo que somos y no somos capaces. Este texto fue publicado como introducción al libro: Rodríguez, V.M., (Coord.) (2010): Atención a los estudiantes con discapacidad en la universidad. Orientaciones para el profesorado. Madrid: UNED
  4. Resumen de la Jornada de debate sobre la inclusión educativa (27 de febrero de 2013).

11 Responses to Educación Inclusiva

  1. Edgar Guashca 05/02/2014 at 22:13 #

    Saludos amigos y amigas de México, en muy importante considerar aspectos relevantes en lo conscerniente a educación inclusiva, en mi país el Ecuador, se ha implusado este tipo de educación en muy pocas instituciones, ya que la realidad sociocultural y económico hace una gran diferencia estas secuelas de discriminación y racismo sobre todo en escuelas urbanas donde hay ingreso de niños, niñas indígenas y campesinos migrantes del sector rural. Una de las barreras es el dominio de la lengua castellana que es un poco incipiente, por ser una lengua impuesta, tienen más el manejo de la lengua nativa, por lo que hay barreras para la inclusión educativa
    La lectura que doy de las conferencias, me queda esperanzas alentadoras de que podemos vencer y hacer un trabajo sostenido con totl respeto a la identidad cultural de los pueblos. Felicitar las opiniones positivas y asequibles de los expositores, por cambiar la mirada de la clase excluída de estudiantes que existe en toda América.
    Tan solo ruego que envíen todo material que sea relacionado a la educacion inclusiva, como experiencia de su país. Gracias hasta pronto…

  2. Marta Ruiz. Montserrat II 19/06/2013 at 12:20 #

    ¡Qué interesante ha sido poner nombre a la experiencia de varios (y variados) cursos en la ESO! Tranquiliza reconocer nuestras debilidades (las de todo el Sistema Educativo) y la tensión que provocan en los agentes educativos: supone dar un paso adelante admitiendo los riesgos y los errores que el trabajo diario en el aula conlleva.
    Este método tan humano ensayo-error es el que los latinos, tan resolutivos como humanistas, describieron con la máxima loqui loquendo discitur (se aprende a hablar hablando), y es el que se ha validado a lo largo de la conferencia con reflexiones como la del aprendizaje del profesor a adaptar una clase para un alumno ciego o el consejo de crear nuevas prácticas docentes de las que partirán los valores.
    En un momento de crisis como este, es imprescindible volver la mirada hacia nuestros antepasados, grandes expertos en abordar conflictos, y hacerlo desde el punto de vista educativo, esto es, desde el antropocentrismo griego (y Mediterráneo). Todos sabemos lo que es una crisis, pero al significado literal que le damos hoy podríamos añadir el etimológico de “distinción, juicio, decisión”. En situaciones difíciles hemos de ser capaces de discernir y cribar lo realmente importante y lo accesorio para regresar a la esencia y, si es necesario, empezar de nuevo.
    Un comienzo cimentado en el valor triple de la Igualdad (esto es, en reconocer al otro por lo que es y no por lo que nos gustaría que fuese), la Equidad (el trato desigual para ayudar a quienes están en condiciones desfavorables) y la Justicia (reconocimiento de la dignidad y de la valía del otro), como definía G. Echeíta, no es un comienzo puramente abstracto, sino que se puede concretar en la Programación (donde los principios metodológicos se especifican siguiendo el criterio de la Justicia), en cada Unidad Didáctica (una vez conocidos los alumnos, podemos adaptar métodos para reconocer, con Igualdad, su realidad) y, claramente, en la Evaluación, donde debemos poner de manifiesto la Equidad, el trato desigual que favorezca a todos, a nuestra Diversidad, en el que confluyen también los otros dos valores, la Justicia y la Igualdad.
    Quedo muy agradecida no sólo por la conferencia sino también por este espacio abierto de reflexión común.

  3. Colegio Montserrat 07/06/2013 at 14:49 #

    En el momento actual vivimos un proceso de cambio social con una mirada más humanista centrada en la PERSONA. En la persona como ser único e irrepetible, con sus experiencias, sus historias personales, sus capacidades y dificultades, sus gustos y preferencias, ritmos de aprendizaje…, que se manifiestan en diferentes ámbitos de nuestra vida (familia,educación, trabajo, ocio, comunidad…).

    Algunos de los principios básicos del sistema educativo actual son:

    – La atención a la diversidad , englobando y respetando las necesidades y características de cada alumno y dando respuestas educativas adaptadas a ellas.
    – La inclusión como presencia, aceptación y participación de cada uno de los miembros de la comunidad educativa.
    – La normalización como oportunidad de aprendizaje en diferentes contextos naturales .

    Esta nueva mirada nos permite creer de manera más firme y convincente en una de nuestras señas de identidad “ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD”, así como tomar conciencia de ella y asumir que ésto es una carrera de largo recorrido donde todos podemos aprender juntos.
    En este camino tenemos que darnos el permiso de sentirnos en ocasiones perdidos con ciertas dudas e inseguridades y mirar las experiencias educativas desde otras perspectivas, aprendiendo los unos de los otros, de nuestras propias vivencias y compartiendo nuestros logros y éxitos.

    Colegio Montserrat

  4. Mariola Olcina 13/03/2013 at 10:42 #

    Hola a todas,
    Ya está en Youtube el vídeo completo de la jornada de reflexión en torno a la Educación inclusiva que celebramos el pasado 27 de febrero en el Espacio Abierto FUHEM.
    Lo podemos ver en el margen de este blog o en este enlace: http://youtu.be/Mdo_xgmeqvs

  5. Ana del Pozo 07/03/2013 at 11:27 #

    Buenos días!

    Gracias por las aportaciones realizadas porque me ayudan a reflexionar y repensar sobre un tema tan importante como es la educación inclusiva.

    El siguiente enlace es un corto de animación que me gustaría compartir, que aunque trata un tema específico como es el de las personas sordas, considero que se puede extrapolar a una reflexión más general y a unas preguntas que a mí me surgen: ¿Cuáles son las barreras de comunicación, ya sean de un tipo u otro (sensoriales, arquitectónicas, emocionales, cognitivas, y un largo etc.), que nos impiden una educación para todos y todas? ¿Qué muros, algunos visibles otros invisibles, merecería la pena derribar para que todas y todos tengamos un sitio propio?

    Es verdad, como transmitieron en algunas intervenciones de la jornada del Libro Blanco del día 27 de febrero, que la demanda y necesidad de recursos es alta y la oferta de la Administración bastante escasa y, cada vez más, pero me planteo: con lo que tenemos, con las carencias y nuestras posibilidades, ¿qué podemos hacer y cómo podemos hacerlo?

    http://redesoei.ning.com/video/la-voz-de-pedro

  6. Arturo Rey Díaz 05/03/2013 at 10:02 #

    Ante todo y como siempre, recordar que mis opiniones son las de un padre, no las de un profesional de la educación. Así en este caso pienso que el tema de la escuela inclusiva es un tema complicado desde su inicio, desde su propia semántica, desde el momento que hablamos de niños especiales y niños normales, de inclusión…En las palabras muchas veces está nuestra soga y yo prefiero pensar que todos los niños tienen necesidades y que se debería aportar a cada niño una educación con un componente común central y con otro componente individualizado al hilo de la campaña todos iguales, todos diferentes de la que se habló. Así se vería a los niños que ahora se les denomina niños especiales, como niños normales con unas necesidades de apoyo específicas, eso si que requerirán mas recursos que otros.

    Creo que en educación, como en tantas cosas en la vida, hay que buscar un equilibrio dinámico entre conceptos dialécticos, aunque no necesariamente opuestos cien por cien; así en educación se trataría de buscar el equilibrio entre equidad y calidad pues ambas me parecen irrenunciables, como también creo que hay que poner en el centro la dignidad pero sin devaluar comportamiento y actitud, como creo que el ejercicio de los derechos de uno no puede perjudicar o impedir que el otro los disfrute también.

    Por otro lado me parecen dignas de tener en cuenta iniciativas como las de Murcia creo recordar, que en secundaria ofrecen la posibilidad de ampliar el currículum con alguna asignatura optativa para aquellos alumnos que demandan más de la educación, de cara a un bachiller y una universidad en la que no debería haber barreras económicas para su ingreso y si quizás otro tipo de barreras que evite que las universidades se llenen de estudiantes mediocres que están ahí sin ninguna gana sólo porque papá tiene una carrera y su hijo no puede ser menos. La verdad es que estas opiniones prefiero aportarlas en directo, porque muchas veces se pueden malinterpretar por escrito sin ver la cara del que las expone, pero espero no haber molestado a nadie con mi opinión.

    Por último quería proponer que se dedicase dentro de este libro blanco un pequeño apartado para la reflexión sobre los niños con altas capacidades, pues creo que no sólo necesitan un plus sobre el currículum, sino que pueden ser alumnos útiles y de gran ayuda para sus compañeros y para el profesor en las clases, ya que de quien mas aprenden los niños es de otros niños como se comentó en el debate. Se de algún incipiente ejemplo en Hipatia al respecto, que pienso debería apoyarse y reglarse para que su aplicación no dependa del voluntarismo del profesor, sino que tenga apoyo y un modelo de proceder.

    Muchas gracias y ¡ánimo con el proceso!

    • Víctor Rodríguez 06/03/2013 at 10:33 #

      Gracias Arturo por tus siempre atinados comentarios. Es verdad que al hablar de inclusión precisamente queremos dar la idea de que estamos hablando de “todos” los alumnos y alumnas y de ninguno en concreto. Es por ello que muchas veces los discursos y los debates quedan en un plano que puede ser excesivamente genérico y, además, quizá poco refutable: ¿Quién no quiere una escuela de calidad para todos y todas? ¿Quién no desea una escuela que defienda y trate de conducirse con arreglo a unos valores?.

      Por lo general, y siendo tremendamente importante esta reflexión y toma de postura previas, lo difícil es concretar qué pasos vamos a dar y cómo vamos a darlos. Y al empezar a descender yo estoy de acuerdo contigo en que empezamos también a acercarnos a las caras de los alumnos y a sus necesidades más concretas. Tal vez no quepa llamarles necesidades especiales o específicas (algunos piensan que es peyorativo, que etiqueta; yo no lo tengo tan claro) pero en todo caso son ya necesidades más individuales (aunque compartan muchas colectivas) y son también necesidades para las que muchas veces no tenemos respuesta o nos cuesta mucho encontrarla.

      De modo que la tarea es ardua. Creo que en el contexto del debate será difícil que podamos descender hasta el nivel que propones (reflexionar sobre las altas capacidades), porque quizá deberíamos hacerlo también sobre muchas otras situaciones específicas que se dan en nuestros centros, pero sería estupendo que tu aportación estimulara a otras personas a pronunciarse sobre este ámbito particular de la diversidad para el que también tenemos que encontrar respuestas.

  7. María José Alonso Parreño 28/02/2013 at 12:21 #

    El post anterior lo he metido por error, es un mensaje para el CERMI, que ruego borreis

    http://ep00.epimg.net/descargables/2013/02/27/2c9f9a7f3c6265fef28881cf3a9f26fe.pdf

    Buenos días:

    He leído esta mañana lo referente a educación inclusiva en el informe de la Defensora del Pueblo de este año (arriba está el link) y en las páginas 186 a 188 habla de asuntos que abordamos ayer en el debate:

    Recortes en educación a alumnos con necesidades educativas especiales (interpretes de lengua de signos entre otros), y de la aplicación de ratios estrictos que quitan apoyos a los niños y dice expresamente que esos criterios son contrarios a la Convención ONU.

    Señala también como la Ley 27/2011 de adaptación de nuestro Derecho a la Convención ONU no adaptó la legislación educativa y señala que es contrario a la Convención que nuestra ley prevea escolarizar a algunos niños en centros de educación especial y que no garantice apoyos personalizados.

    Parece que en este tema protestamos poco. Dice que hay pocas quejas (además casi sólo de padres) aunque se teme que hay muchos más casos.

    Un abrazo,

    María José Alonso Parreño

  8. Paloma Pastor Vázquez 21/02/2013 at 20:45 #

    En primer lugar, quiero señalar que comparto la reflexión hecha por Maite del Moral y, especialmente, la preocupación por la cantidad de niños y jóvenes medicalizados en la actualidad. Niños y jóvenes que, como consecuencia de esos tratamientos, no digo que siempre impuestos con mal criterio, se alejan cada vez más de la alegría, el encuentro, el diálogo, el juego, con iguales o con profesores que se preocupan por ellos.

    Pero no era de esto de lo que quería hablar. Solamente quiero aportar alguna reflexión y alguna pregunta en torno a la educación inclusiva. Para mí es uno de los retos que tienen delante los colegios de FUHEM, no de modo aislado, sino en relación a otros aspectos que deben ser revisados. El marco teórico de la inclusión ya está en nuestros colegios desde hace mucho tiempo, y la voluntad por parte de las comunidades educativas, también. Pero no es suficiente. No podemos hablar de educación inclusiva sin acometer cambios organizativos, curriculares, en formación del profesorado, en investigación-acción y en innovacción educativa. Porque todo nos lleva a lo mismo. Si la premisa es que todos somos discapacitados, torpes, negados, porque todos los somos en una o en muchas posibles potencialidades, ¿por qué primamos determinadas capacidades y otras no? ¿Por qué acogemos a todo el mundo, porque lo hacemos, pero luego no sabemos trabajar con todos? ¿Por qué en nuestros colegios sigue primando más lo académico -entendido tal y como el sistema lo plantea- que lo creativo o lo artístico? Ámbitos en los que muchos de nuestros niños seguro que tienen un enorme talento… Hacemos muchos proyectos de este tipo, me diréis, sí, es cierto, pero la mayoría de ellos fuera del horario razonable, con voluntarismo de profesorado y alumnado, y a costa de vida pesonal, descanso y ocio. Y no digo que esto no pueda ser así, yo soy de las que me apunto a un bombardeo, pero no siempre. Porque luego volvemos a las aulas, y examinamos de la misma manera, tratamos los mismos asuntos y de manera parecida, y así, muchos se quedan fuera. Lo sabemos y nos preocupa, y planteamos propuestas pero que muchas veces no llegan a cuajar porque no están fundamentadas en un trabajo en equipo profundo, consensuado y liderado por todos.

    Sé que son malos tiempos para la educación, pero por eso precisamente, deberíamos detenernos, y ponernos a hablar, y a trabajar para que se produzca una renovación profunda de este modelo educativo que nos arrastra. Provoca incertidumbres, claro, pero también una enorme curiosidad y gratificación cuando sabes que muchos compañeros y compañeras piensan como tú y están dispuestos a colaborar.

    Pienso que es un momento excelente para que los colegios de FUHEM vuelvan a ocupar una posición de liderazgo en innovación educativa y para ello tenemos que estar dispuestos al cambio. Y dispuestos a aprender de muchos otros que también están trabajando en la misma línea -organizaciones educativas y sociales-.

    Paloma Pastor Vázquez – Profesora de Lengua y Literatura en Santa Cristina

    • Charo Díaz Yubero 27/02/2013 at 13:30 #

      Estupendas las aportaciones de Maite y Paloma.
      Esta tarde promete y despúes a TRABAJAR en el tema,
      Charo Díaz Yubero- FUHEM

  9. Maite del Moral 20/01/2013 at 18:35 #

    Es probable que la educación inclusiva sea una de las señas de identidad más importantes de FUHEM, sobre todo si somos capaces de entenderla y aplicarla en la profundidad que nos plantea el espléndido texto aportado por Gerardo Echeita.

    Es necesario que todos los que de un modo u otro formamos parte del proyecto de FUHEM podamos compartir este gran sueño de “aprender a reconocer, valorar y convivir con la diversidad humana”. Este concepto de inclusividad al que Gerardo nos acerca, implica la posibilidad de que nuestros alumnos puedan encontrar su sitio, su lugar en el colegio para también poder encontrarlo en el mundo, pues es muy difícil vivir si se siente que uno no tiene un sitio propio.

    Comparto totalmente la opinión de Gerardo cuando dice que no se puede dejar a nadie fuera porque no entre en las categorías definidas al uso. Todos necesitan ocupar su espacio propio aceptado por los demás: el alumno que se siente torpe, el que teme no ser aceptado por listo, el nuevo, el tímido, el gordito, el extranjero, el que tiene una discapacidad de algún tipo…

    Como él señala con mucho acierto, vivimos en un mundo que fomenta un tipo de valores encarnados en seres humanos que se sienten superiores y configuran un “nosotros” identificado con lo bueno y valioso y rechazan a esos “otros” a los que consideran inferiores y los marginan. No se dan cuenta de que lo que rechazan en los demás es también aquello que rechazan en sí mismos y, así, el viejo ritual del chivo expiatorio a través de cuya expulsión la comunidad pretendía verse libre del mal, es renovado continuamente y el mal es colocado en las minorías y los diferentes, todos ellos seres humanos muy apropiados para convertirse en objeto de la proyección del propio mal.

    Nadie puede quedar fuera por no entrar en las categorías oficialmente aceptadas o en las clasificaciones diagnósticas o los protocolos de atención. No pretendo negar la importancia del esfuerzo que se hace para atender a este tipo de niños, pero sí quisiera hacer una llamada de atención. Muchos expertos vienen advirtiendo de la frecuente aparición de nuevas clasificaciones clínicas que van acompañadas de sus respectivos tratamientos farmacológicos, a menudo en absoluto inocuos. No podemos ser ingenuos y desconocer los intereses de la industria farmacéutica en estos procesos. El riesgo que esta situación conlleva, al margen de la precoz medicalización de niños y adolescentes, es que el diagnóstico les encasille, de modo que estos niños se sientan designados y, en parte, estigmatizados. Un diagnóstico nunca puede sustituir al encuentro directo, franco y sin prejuicios del alumno con su educador u orientador, siempre abiertos a descubrir aspectos nuevos o desconocidos en los alumnos con los que trabajan.

    Una vez escuché en una reunión hablar a Gerardo de la importancia que tiene para todo educador darse cuenta de la increíble fuente de aprendizaje y enriquecimiento que son los niños con dificultades especiales. No solamente son alguien a quien atender, sino, y esto es lo más importante, alguien de quien aprender. Es verdad que para eso es preciso atreverse a caminar por un bosque sin brújulas ni mapas, siempre abiertos a los misterios, peligros y maravillas que en el bosque podamos encontrar.

    Maite del Moral Presidenta del Consejo Asesor FUHEM.